Aureliano Francisco Santiago Castellano Alcalde del M. I. Ayto. de Telde Presidente de Nueva Canarias-Nueva Gran Canaria en Telde
El presidente del Gobierno del Estado, D. José Luis Rodríguez Zapatero, se comprometía de forma sorpresiva en su discurso de investidura del pasado mes de Marzo, a hacer públicas las llamadas balanzas fiscales.
Su secretario de Estado de Hacienda, D. Carlos Ocaña, presentaba el pasado 15 de Julio las grandes cifras, unas cifras que, como su intencionalidad política de fondo, ya intuíamos encaminadas a servir de prólogo o de coartada para una operación de más calado; la revisión del modelo de financiación territorial que tanto han venido demandando las llamadas comunidades ricas.
Para poder colocar ese difícil debate en el seno de la opinión pública, era necesaria un trabajada puesta en escena y como primer paso cantado, el “transparentar” unos datos que señalarían como aportadoras netas al Estado, a comunidades como Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares, Navarra y País Vasco. Como segundo paso, le seguiría más tarde el poder auspiciar desde las instancias oportunas una “necesaria” y “no traumática” modificación de un actual modelo basado en la solidaridad territorial y su sustitución por otro, donde empezaran a contar “otros parámetros” a modo de “compensación” por el “esfuerzo y contribución” realizados por dichas comunidades a la “caja común”. De facto, los círculos políticos, económicos y de opinión más potentes del Estado ya han comenzado a colocar sus primeras fichas y todo hace indicar que, para esto sí, Cataluña, Madrid y País Vasco están en el mismo bando.
En éste, como en otros debates, Canarias sigue perdiendo la oportunidad de introducir sus propios “parámetros”, de reivindicar sus propias “transparencias”, de que se desvele su verdadera “balanza”. Y esto ocurre porque sencillamente quienes están para defender y representar los intereses generales de los canarios en esas instancias están en otra clave. Ni un solo “pero” a esos resultados, ni un solo cuestionamiento, ni una sola variante al clásico discurso de “esperanza” de que el Estado nos siga reconociendo como “pobres, ultraperiféricos, necesitados de subvenciones y ayudas”.
La balanza fiscal Canarias-Estado será engañosa e intencionadamente sesgada, hasta que las cientos de grandes empresas públicas y privadas, españolas e internacionales, que operan en nuestras islas tributen aquí y no en el lugar donde están alojadas sus matrices. Esa balanza seguirá mostrándose de esa manera, hasta que los importantes flujos financieros que hoy circulan sin casi control ni “constancia” por las islas, salgan de las “sombras” y la “especulación” para rendir su correspondiente tributo a la comunidad. Sólo entonces otros serán los resultados de esa balanza, muchas las sorpresas y otras tantas las expectativas políticas, sociales y económicas que se podrían dar en esta tierra nuestra. Digámoslo claro, aquella que hoy visten de pobre y necesitada es una comunidad empobrecida a base de que la riqueza que genera está en pocas manos o simplemente evadida de esta tierra.
Y es que el verdadero debate en Canarias no está sólo en tener mayor o menor capacidad de gestión en los aeropuertos, en los puertos, en las empresas que el Estado tiene en las islas, que también. El verdadero debate no está en qué nuevo argumento y estrategia hay que usar para arrancar del gobierno de turno o de Europa las partidas que necesitamos. El verdadero debate está en exigir una agencia tributaria propia y única en Canarias que permita, entre otras cosas, “transparentar” y demostrar la importante sustracción y transferencia de capitales al exterior que se produce en esta tierra. El verdadero debate se centra en ser co-partícipes reales de la riqueza que se genera en Canarias y redistribuirla para mayor calidad de vida del conjunto de los ciudadanos o seguir asistiendo al indigno espectáculo de unas islas en donde se “limosnea” a Madrid, se “subvenciona” el no producir, se “esquilman” los recursos naturales como supuesta única salida a la asfixia presupuestaria de ayuntamientos y otras administraciones insulares. El verdadero camino hacia el autogobierno para los canarios, no está en estos momentos en tener una policía o una televisión propia, está en ser los legítimos administradores de la riqueza que genera esta tierra. Una riqueza que ahora está en contadas manos y que además, en buena parte, no revierte en una mejor expectativa de vida para el más de medio millón de canarios que está en la pobreza.
Sin aspavientos, sin rupturas traumáticas, pero eso sí, por la puerta de atrás, las comunidades ricas del Estado español han conseguido esta semana dar el primer paso a una revisión indirecta de los parámetros del sistema de financiación territorial. Paso a paso, ahora en forma de co-gestión de los aeropuertos, mañana con porcentajes muy sustanciosos de la recaudación del IRPF o como los vascos, con un concierto económico mucho más potente. Y eso con gobiernos autonómicos de todos los colores (PSC, PP, PNV). La diferencia estriba en que ellos tienen claros aquellos temas que, aquí otros, prefieren que queden tras un tupido velo, tras un pacto tácito de silencios y complicidades internas y externas que para nada benefician al conjunto de los canarios y sí el mantenimiento de un “status quo” viciado y agotado. El verdadero debate es otro y no debe esperar mucho más. |