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¿CANARIAS REAL O CANARIAS ARTIFICIAL? |
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Aureliano Francisco Santiago Castellano Presidente de Nueva Canarias en Telde Alcalde del M. I. Ayto. de Telde
Claro que hay motivos por los que celebrar un día de Canarias. Aunque sólo sea porque en torno a la convocatoria de miles de personas en centenares de lugares de nuestra geografía, el pueblo canario festeja sus raíces culturales y sus tradiciones heredadas.
Ya sólo por ello vale la pena. Aunque sólo sea por reencontrarnos con nuestro folklore, nuestra artesanía, nuestra gastronomía, nuestros recuerdos, vale pena.
La cuestión está en sí la esencia de lo que nos convoca, la canariedad, está cada vez más viva o en franca retirada. La cuestión es si la realidad política, social, económica y cultural de nuestra tierra está para celebraciones porque sigue siendo específica o la debemos reivindicar con firmeza, coherencia y de verdad porque se nos está escapando de las manos. Gran parte de esos productos del campo que se muestran en las romerías, ya no proceden de nuestra agricultura porque ésta se muere desde hace décadas. Gran parte del pescado o de los ingredientes de nuestra en retirada gastronomía son de importación, incluido el millo para nuestro gofio. Nuestros vocablos más comunes y giros lingüísticos característicos, hoy son casi desconocidos para nuestras generaciones más recientes. Nuestras especificidades y diferenciales fiscales, de régimen económico, de relación con el mundo, de idiosincrasia y hasta de paisaje, han sido modificadas bajo el criterio de que los escenarios económicos y políticos están en constante cambio por la globalización. Y es que la canariedad no es sólo pasado que rememorar, debe ser militancia presente, debe ser coherente actitud frente al futuro.
Va siendo hora de que la sociedad canaria se coloque, cuando menos en pie de igualdad real con aquellas otras comunidades llamadas históricas, que gozan de niveles de autogobierno que les permiten un margen de maniobra muy superior al que actualmente tiene el archipiélago. Va siendo hora de que abramos, no la caja de los artificiales truenos, pero sí un debate constructivo y real, valiente y de profundo calado, sobre el status y marco de relaciones que Canarias necesita tener con el Estado español y el resto del mundo.
Es cierto que hay competencias que están en manos de nuestro gobierno que pueden y deben mejorarse, como las hay que están en manos exclusivas de la administración del Estado que dejan igualmente mucho que desear. Es cierto que revindicar competencias para luego exigir compensaciones por el Estado, no deja de ser una contradicción de quienes se llaman nacionalistas y una responsabilidad que exigir a malos gestores, pero también resulta un contrasentido que no haya problemas en delegar competencias de soberanía a un comisario europeo y sin embargo se ponga el grito en el cielo, si quien reivindica esa misma competencia para sí es un gobierno que representa a todos los canarios.
Nuestro sector primario necesita soluciones urgentes, no limosnas, ni compensaciones, ni más barreras que la ahoguen. Nuestra economía, una diversificación real, un plan de industrialización que garantice un empleo y una riqueza de mayor estabilidad y no esta dependencia del turismo. Si tenemos materias primas en abundancia e inagotables como son el mar, el viento y el sol, ¿qué esperamos para invertir lo que haga falta en sacar partido a nuestros cerebros, a nuestros investigadores, a nuestras universidades, para ser importadores mundiales de conocimiento, patentes y know how en tecnología transformadora de las mismas o ahorrar energía y costos en todo nuestro sistema productivo?.¿Si tanto dinero se ha detraído de las arcas públicas para una RIC que sólo es pura estadística, donde están los esfuerzos para convertir esa riqueza en desarrollo y no en especulación y empobrecimiento en esta tierra?.
El día de Canarias, pero también hoy y mañana, el mes que viene, son todos propicios para reivindicar una Hacienda propia y única que recaude la mucha riqueza que se genera en estas islas; un estatuto político que permita, sin estridencias ni estériles desencuentros, que aquellas competencias que el Estado no es capaz de cubrir solventemente en Canarias sean dirigidas por los canarios; que las aguas que nos rodean y el espacio aéreo que nos circunda sean de nuestra titularidad y no un limbo como hasta ahora; que nuestras relaciones con el mundo no estén encorsetadas a un solo continente y así un sin fin.
Celebremos que somos canarios, pero también ejerzamos como tales y reivindiquemos que queremos ser dueños de nuestro destino. Eso o pronto no serán muchos los motivos para celebrar. |
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Escrito el ( lunes, 02 junio 2008 )
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