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TINTES DE NORMALIDAD EN TELDE |
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Ismael Rodríguez Ex-alcalde del Ayuntamiento de Mogán
Que una Ciudad como Telde, el cuarto municipio de Canarias en cuanto a población de derecho, haya recuperado la normalidad institucional es una buena noticia.
Andar por Telde y notar que la Ciudad ha vuelto a la normalidad, que todo ahora todo es cotidiano después de los tristes avatares de los últimos años, es una alegría.
He visitado el Ayuntamiento y he podido hablar con Concejales que me cuentan proyectos con los están ilusionados, me hablan del trabajo del día a día y me hacen partícipe de la gestión de sus áreas delegadas. Todo eso me contagia y me impulsa a ofrecerles mis conocimientos y mi experiencia en el trabajo del día a día.
Yo no creo tanto en la suerte, que hay que tenerla, como en el esfuerzo y la dedicación que son los que, en definitiva, darán los resultados esperados.
Cuando hablo de mala suerte estoy pensando en el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, en el que trabajo, que en diez meses ha tenido una operación policial por presunta corrupción política similar a alguna de las sufridas en Telde, un incendio que dejó patas arriba el municipio, un cierre de las oficinas municipales y la dispersión de los servicios por riesgos de desplome del edificio y sentencias negativas por mala gestión política y administrativa en el pasado, tantas o más que Telde.
Sin embargo, en Telde se respira ahora otro aire bien distinto al de los años 2006 y mediados del 2007. Ahora se planifica, se gestiona, se ejecuta y se gobierna. Ya no existen los reinos de taifas del periodo negro más reciente.
Son muchísimas las buenas noticias que avalan lo que estoy diciendo. A modo de ejemplo leer que el Consejo de Administración de la empresa municipal de Vivienda y Suelo de Telde (Urvitel) aprobó la firma la próxima semana del contrato con Dragados, por el cual la constructora se compromete a terminar antes de diciembre los grupos de casas de La Herradura, cuya construcción se paralizó en 2006 es la mejor muestra de vuelta a la normalidad. En Telde, por fin, se vuelven a construir viviendas impulsadas por el Ayuntamiento.
Ya no escandalizan leer que a Gordillo le imputan dos nuevos delitos de presunta corrupción política o que Guillermo Reyes vuelva a hacer un triple salto mortal diciendo que es un “disparate” que le imputen por una licencia irregular. Todo eso es tan “normal” como cuando nos tenían acostumbrados a oír que todo se basaba en cuestiones de mangos, aguacates o, simplemente, de amor al arte pictórico. |