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AGRESORES DE LA MORALIDAD |
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Francisco Santiago Castellano Alcalde del Ayuntamiento de Telde Presidente de NC-NGC de Telde
Pese a lo que otros quisieran, el debate suscitado tras el artículo de opinión del pasado domingo, no es sí hay una política distinta hacia unos medios u otros en función de una supuesta afinidad a este gobierno o si quien esto suscribe pretende coartar la libertad de los que al parecer se manifiestan en su contra.
Ante algunas valoraciones aparecidas en distintos medios de comunicación en relación con el contenido del artículo de opinión publicado en la prensa escrita y digital de Canarias el pasado domingo, se quiere hacer llegar a la opinión pública lo siguiente:
Pese a lo que otros quisieran, el debate suscitado tras el artículo de opinión del pasado domingo, no es sí hay una política distinta hacia unos medios u otros en función de una supuesta afinidad a este gobierno o si quien esto suscribe pretende coartar la libertad de los que al parecer se manifiestan en su contra; el debate está en qué actitud es la correcta tomar desde una institución, si la de cortesía y respeto recíprocos para con quienes realizan su trabajo de forma profesional y respetando los mínimos a que obliga el sentido común y las mínimas reglas de convivencia o la de la denuncia para aquellos otros que, despreciando incluso hasta el propio código deontológico de la profesión, se dedican a otra cosa, atentando también contra la institución que representa a todos los teldenses.
No se nos puede pedir que hagamos la vista gorda al descrédito de la institución y sus representantes elegidos democráticamente; no se nos puede pedir que consintamos una especie de cacería que nada tiene que ver con la sana crítica política o periodística que con su labor social contribuye sin duda a oxigenar la democracia; no se nos puede pedir que colaboremos por omisión con quienes ni siquiera respetan el trabajo serio de otros profesionales de la información.
Entiendo que como todo en la vida la categoría se gana con las actitudes y comportamientos de que se va haciendo gala, por eso hay quienes pueden llevar con orgullo la categoría de profesional de los medios y quienes merecen otra consideración que nosotros no enjuiciaríamos si creyésemos que no atenta contra los valores, principios, conductas y normas propias de una sociedad democrática.
El que se salta un semáforo en rojo no está haciendo un correcto uso de su libertad; el que no paga a hacienda por lo que gana no está haciendo un uso legal de su libertad; el que insulta a otros, acosa a otros, calumnia a otros y constantemente recibe querellas de otros, no está haciendo uso de su libertad, está atentando contra la de otros, sobre todo de aquellos que no pueden siquiera defenderse. En todos los casos el límite está en las normas de convivencia de las que nos hemos dotado para poder vivir en comunidad.
Efectivamente no somos jueces, pero vamos a colaborar con ellos, para que algunas situaciones dejen de darse de una vez, porque de lo contrario se puede entender que son otros, los que desde la barbarie, pueden seguir haciendo juicios paralelos día tras día que afectan a la dignidad, la imagen, el honor y la privacidad de ciudadanos y ciudadanas honestas de esta ciudad que no merecen estar desprotegidas frente a tal atropello.
Tengo perfectamente claro cual es la diferencia que hay entre un dictador y un demócrata. A lo mejor quienes no lo tienen tan claro son aquellos que querían conservar las estatuas de Franco y que sin embargo ahora pretenden darnos a otros sermones sobre la libertad de expresión. No damos sermones a nadie, como tampoco miramos a los celajes ni pagamos canon a quienes ponen precio a sus tropelías o a sus silencios.
Pero igualmente tengo clara cual es la diferencia entre un cargo público responsable y otro que no asume su grado de responsabilidad, aunque no tenga delegaciones de gobierno. Cada día los ciudadanos tienen más claro quienes asumen su responsabilidad y a quienes hay que estar recordándoles constantemente la suya.
No se nos puede exigir que sigamos mirando para otro lado ante situaciones que atentan contra la más simple racionalidad, la más plural moralidad y la más mínima ética.
El gobierno que represento va a respetar siempre el derecho a la información y a la libre expresión, pero también y con la misma firmeza va a velar porque no sea conculquen otros derechos, porque no se desacredite gratuitamente a la institución ni se denigre la dignidad de quienes la representan y en ese sentido reitera que no va a dar más margen a la impunidad y que ya ha comenzado a tomar las medidas oportunas para ello.
Con esta comunicación quiero dar por terminada esta polémica. |
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Escrito el ( jueves, 13 diciembre 2007 )
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