Juana Antonio Sosa Santana. Militante de Nueva Canarias
Nunca supuso ella, la última del abecedario, que daría tanto que hablar, que sería estrella de una campaña pre-electoral, que estaría en el centro del debate que a lo galgos o podencos parecen tener los dos grandes partidos a nivel estatal.
Con Z de Zapatero o con Z de Aznar, esa es la cuestión, abusando de aquella otra sentencia de Hamlet, que cuestionaba el ser o no ser, la gran duda que tiene que dilucidarse en la primavera que está por llegar. Algunos dirán que es con Mariano la cosa, pero teniendo como escuderos a un Zaplana y a un Acebes, en la cosa sigue influyendo Aznar.
Porque es con Z de Aznar como único se pueden entender las dudas que aún se sostienen sobre el 11-M, sentencia incluida; con Z de Aznar se escribe la defensa que de Los santos hacía la madriñela Esperanza ante su graciosa majestad; con Z de Aznar sólo se entiende que Miguel Angel Rodríguez diga que el terrorismo puso a Zapatero en la Moncloa; con Z de Aznar sólo se puede entender la radical forma de actuar de quienes actúan como zares en la conferencia episcopal.
Dice Z que mejor la política de las palabras, pero también tendría que entender que no sólo de palabras vive la política. Aznar entiende de otra Z que entiende poco del uso de la palabra. La Z de las Azores, la Z del ultra Zarkozy, la Z de vergüenza que es lo que su política de derechas da.
Tal vez la Z que demandemos los canarios no tenga que ver ni con Zapatero ni con Aznar. La nuestra es una Z que demanda avanzar, que exige una política para con Canarias veraz, que aspira a un nacionalismo capaz y a unos representantes sin antifaz. Los canarios no confiamos ni en Génova ni en Ferraz, ni en la Moncloa ni en la Zarzuela. Nadie va a ser por nosotros lo que sólo a nosotros nos va a interesar. A mi si me dan a elegir, el próximo marzo, me quedo con la C, ni con la Z de Aznar, ni con la Z de Ferraz. |