El goteo de inmigrantes clandestinos hacia la Unión Europea procedentes de África seguirá produciéndose hasta que el problema no sea atajado de raíz, son palabras textuales del Presidente de La Comisión Europea, José M. Barroso. Esta fue la razón por la Comisión Europea propuso un Plan de Socorro, un nuevo Plan Marshall (el que ayudó a Europa a la reconstrucción tras la 2ª Guerra Mundial). Este plan conlleva apoyo para la mejora de las infraestructuras como carreteras, redes ferroviarias y suministros de agua y energía, acceso a los mercados, equipamientos educativos y sanitarios, un plan de ayuda que se desarrollaría durante los próximos 10 años. Y según lo que hemos leído en la prensa, recientemente Canarias, podría jugar un papel esencial como base logística en el desarrollo de este plan estratégico.
Esta fue la respuesta de la U. E. a los datos aportados por el Comisario Europeo de Seguridad, Libertad y Justicia: unos 30.000 inmigrantes estaban preparados en Argelia y Marruecos para saltar la frontera de Ceuta y Melilla y ahora más de 80.000 personas están dispuestas a tomar un cayuco hacia Canarias.
La realidad es que fue necesario que cientos de personas se agolpasen detrás de una alambrada, para que la U. E. se tomara en serio este problema y se sentara a buscar soluciones urgentes, pero 10 años es mucho tiempo. Unos meses después, lo que tenemos es que la situación se agrava a pasos agigantados y Canarias está soportando, sin ningún apoyo estatal ni europeo, una situación, a todas luces, insostenible.
Día tras día asistimos, con una constante sensación de impotencia, a la avalancha de noticias que denuncian la dramática situación que vive el continente africano. Estamos presenciando la enorme influencia de los medios de comunicación en la toma de decisiones políticas, la televisión tiene el poder de modificar la agenda de prioridades de nuestros gobernantes, pero la presión mediática tiene el riesgo de forzar la toma de decisiones y el empeño en función del tiempo que dura la noticia.
Pero la situación dramática del continente africano no es una realidad nueva, hace más de 30 años que Europa le promete ayuda a África, los datos de muerte por desnutrición, sida, malaria etc, son escalofriantes: todos los años sólo en el Africa subsahariana mueren 1,2 millones de personas de malaria, 3,1 de S.I.D.A y más de 3 millones de hambre. En total casi 8 millones personas mueren al año, por causas que tienen solución y cuyo coste es inferior a 10.000 millones de dólares (saben cuanto se destinó en el 2005 , los americanos, a la guerra de Irak 500.000 millones de dólares.).