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La obligación de un buen gobierno y de quien está al frente del mismo es velar por los intereses generales con diligencia, eficacia y responsabilidad y la de su oposición, servir de control de las actuaciones de ese gobierno y denunciar aquellas situaciones que se aparten de la consecución de los objetivos y responsabilidades que se le deben a los ciudadanos/as.
Cuando un gobierno no gobierna, cuando se aprecian claros indicios de que el interés privado ha invadido o sustituido el público, cuando no se asumen a plenitud las responsabilidades institucionales por ello dejando crecer aún más la degradación, la oposición tiene el deber político y ético de denunciar y movilizar a la opinión pública para que esta inmoralidad y desatino cesen. Y en esas estamos.
Telde lleva asistiendo al creciente desgobierno de su alcalde y su grupo de gobierno PP-AFV-Ciuca desde su misma toma de posesión. Tres años después, es público y notorio que el nivel de ejecución de sus áreas de intervención es mínimo y socialmente imperceptible, que la estabilidad financiera se ha quebrado hasta límites muy peligrosos por incompetencia manifiesta de sus actuales regidores, que los servicios básicos ya existentes han entrado en franco deterioro y así un sin fin de aspectos que la ciudadanía aprecia y denuncia públicamente día a día. Cuando decimos que Telde padece las consecuencias del desgobierno, ejercemos con pruebas constatables nuestra labor de oposición y cuando denunciamos la sospechosa confusión reinante en el seno de gobierno entre lo público y lo privado, también lo hacemos con el mismo rigor.
Cuando hace tres semanas dimos a conocer por distintos medios de comunicación que, según datos del registro mercantil, determinados concejales y cargos de confianza del señor Valido al mismo tiempo eran miembros de consejos de administración de empresas, entre cuyos objetos sociales figuraban los inmobiliarios y urbanísticos, el señor Alcalde guardo silencio. Cuando le reiteramos que resultaba incongruente y éticamente reprobable que tales situaciones de incompatibilidad no se corrigieran para evitar situaciones anómalas, la callada fue su respuesta. Cuando se le hizo ver la urgente necesidad de que los servicios jurídicos del ayuntamiento debían estudiar en el registro mercantil y otras instancias, la relación de algunos de sus concejales y cargos de confianza con actividades privadas coincidentes o colaterales a sus responsabilidades públicas, el actual alcalde de Telde volvió a callar.
Cuando su cargo de confianza, D. Francisco Gordillo, reiteraba recientemente ante el juez que las comisiones que se cobraban a los empresarios del caso Faycán servían para financiar ilegalmente al partido que le sustenta a él en el gobierno y del que es presidenta una de sus concejalas, su silencio e inacción se ha convertido en escandalosa. Cuando el alcalde responde que no entra en aclaraciones a Nueva Canarias y a la ciudadanía, ¿qué debemos pensar y hacer los que estamos en nuestro derecho y obligación de ejercer la labor de control que él no ejerce sobre su gobierno, sobre sus concejales, sobre sus cargos de confianza, sobre su partido?. No sólo se es culpable por obra sino por omisión y denunciar esta enorme muestra de impunidad e irresponsabilidad manifiesta es nuestro deber. Nosotros sí cumplimos con lo que la ciudadanía está demandando. No vamos a permitir que la impunidad siga creciendo en el seno del gobierno, porque nuestra ciudad merece recuperar de una vez la dignidad que por la inacción de este alcalde ya se perdió en Marzo.
En nuestra hojilla informativa a los ciudadanos, esa que un concejal suyo quiere secuestrar, denunciamos la responsabilidad que tiene el alcalde en todos estos hechos, desmontamos con datos del mismísimo ayuntamiento cómo han sido los actuales regidores, con su actuación torpe y falta de reflejos durante estos tres años, los causantes de la más que probable situación de quiebra financiera de la institución y finalmente, anunciamos que Nueva Canarias sí que va a presentar batalla como oposición responsable y alternativa real de gobierno para que Telde pueda recuperar el crédito social y sus anhelos de futuro.
Y lo vamos a seguir haciendo aunque el alcalde sí que permita la calumnia en su seno de gobierno hacia nosotros, sí que permita que con dineros y recursos públicos se creen cortinas de humo para que otros distraigan y entorpezcan la labor de la justicia. Lo vamos a seguir haciendo seguros de la limpieza de nuestras conciencias y nuestros actos, convencidos de que luchar por Telde, por unas instituciones dignas y por la ciudadanía, merece la pena.
(*) Francisco Santiago Castellano es presidente de Nueva Canarias en Telde. |