Coincidiendo con el año de existencia de Nueva Canarias-Nueva Gran Canaria, celebramos recientemente nuestro primer Consejo Político Nacional, que nos sirvió para analizar los avances y dificultades de nuestro joven proyecto, nacido tras un profundo debate colectivo donde se impuso la convicción de que era necesario levantar una fuerza política que trabaje en el campo del nacionalismo progresista por la unidad del Archipiélago y el equilibrio entre todos sus territorios, por un modelo de desarrollo sostenible, por la autonomía de la acción política, centrada en la gestión del interés general, y teniendo como valor prioritario a las personas; y por el incremento del autogobierno y la preservación de las señas de identidad del pueblo canario.
El Consejo Político también sirvió para analizar la actual situación de Canarias y reafirmar nuestro compromiso por un cambio de ciclo político, que consideramos absolutamente imprescindible y en el que NC-NGC está llamada a desempeñar un papel muy relevante.
El tiempo ha confirmado las razones que esgrimimos en el momento en que decidimos romper con CC y construir un nuevo proyecto nacionalista de centro progresista. Rechazábamos entonces el hegemonismo de ATI y la aplicación de políticas desde el desequilibrio que perjudicaban a Gran Canaria y al resto de las islas, con el riesgo inaceptable de estimular la desunión en nuestra tierra, desenterrando en sectores minoritarios el espectro del pleito insular. Esto no ha hecho más que acentuarse en una legislatura perdida, con un gobierno de Canarias más atento a la consolidación de la hegemonía política de ATI y a cuestiones de naturaleza especulativa, que ha guardado en sus gavetas los asuntos estratégicos para esta tierra: modelo de desarrollo, directrices, PECAN, políticas de inmigración, etcétera. Y en la que se ha mostrado una obscena relación entre la política y los negocios.
Si hay un término que pueda calificar la situación de la política canaria en esta legislatura, es el de crisis permanente, originada inicialmente por la ineficaz e interesada gestión del gobierno conservador e insularista de ATI-CC y PP, y que se agravó con la ruptura del citado pacto, consecuencia de la victoria socialista en las elecciones generales de 2004, que concluyó con la expulsión del Partido Popular del Gobierno de Canarias hace algo más de un año y con la constitución de un débil gobierno en minoría.
Lo que ha ocurrido con un asunto tan fundamental como el nuevo Estatuto constituye buena muestra de lo que decimos. Se trata de uno de los grandes asuntos estratégicos de la legislatura; esencial para dotarnos del máximo nivel de autogobierno, consolidar nuestra realidad nacional, resolver el desequilibrio político-institucional y democratizar y racionalizar el sistema electoral canario, aprovechando para ello el momento político favorable en el Estado para dar satisfacción a muchas de las aspiraciones históricas de nuestro pueblo.
Frente a tan importante reto el gobierno canario, en posiciones supuestamente nacionalistas, ha impulsado un proceso excluido de la participación social y política, atravesado por la confrontación y el chantaje permanente en torno a la reforma del sistema electoral que ha relegado lo esencial (los contenidos del Estatuto) a un lugar secundario. Un proceso denunciado permanentemente por NC-NGC, que si consigue culminarse en la presente legislatura lo hará con carencias de calibre suficiente como para justificar la crítica argumentada de nuestra organización, que impedirá el voto favorable de NC-NGC en el Parlamento canario.
Canarias es hoy una sociedad moderna y desarrollada, pero en la que persisten importantes desequilibrios territoriales y en donde es preciso seguir trabajando por la mejora en la distribución de la riqueza, acabando con las bolsas de marginalidad y mejorando la formación de nuestras gentes, como elemento clave del acceso al empleo. Apostando, asimismo, por la defensa de nuestra riqueza cultural y patrimonial, desde la pluralidad y contra empobrecedoras homogeneizaciones globalizadoras.
Una sociedad en la que operan los grandes partidos estatales (PSOE y PP) y una fuerza, cada vez más insularista y conservadora, ATI-CC. Organizaciones que no son el referente político para una parte importante de la ciudadanía que aspira a cambios sociales desde posiciones nacionalistas de centro progresista.
Nueva Canarias pretende ocupar ese espacio con la intención de contribuir desde él a la generación de una alternativa política que impida la perpetuación del proyecto insularista radical de ATI-CC. Somos plenamente conscientes de que con el tripartidismo actual no hay perspectivas de cambio, no es posible colocar a ATI-CC en la oposición. Para que ese cambio de ciclo sea realidad, Nueva Canarias es determinante.
Por eso, junto al fortalecimiento interno de la organización, hemos dedicado muchos esfuerzos a desarrollar una política de alianzas para construir una propuesta de ámbito nacional canario, y que ya se ha concretado en acuerdos con Compromiso por Las Palmas, BNR, Partido Nacionalista de Lanzarote o Iniciativa por La Palma, y que trataremos de extender al resto de las islas con el establecimiento de alianzas con fuerzas con las que compartimos valores y principios.
Ese espacio nacionalista alternativo aspira a tener sólida presencia en todas las instituciones del Archipiélago tras los comicios de 2007. Para contribuir consecuentemente desde ellas a ese cambio político que Canarias precisa. Nos enfrentamos a este proceso con las dificultades que se derivan de la juventud de nuestra marca política, pero también con las fortalezas asociadas a nuestra ya amplia implantación con un partido estructurado, a disponer de activos políticos consolidados y de una propuesta política para Canarias.
(*) Román Rodríguez es presidente de Nueva Canarias-Nueva Gran Canaria. |