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Ante los hechos acaecidos este fin de semana con los ascenso de la U. D. Las Palmas y la U. D. Vecindario, primero quisiera mostrarle mi más sincera felicitaciones a ambos clubs, y es que cuándo las cosas se hacen bien hechas al final siempre se recogen sus frutos. Recordemos el caso de la U. D. al principio de temporada, con peligro de desaparecer por las circunstancias económica conocida por todos, y cómo gracias al esfuerzo de la sociedad canaria se pudo salvar la situación, a pesar de algún oportunista político que hoy se nos quiere presentar como el salvador.
Lo mismo que la U. D. Vecindario, al principio nadie confiaba de que superasen el bache deportivo por el cual pasaban a mitad de la temporada, pero gracias a la mesura, la paciencia y la sobresaliente gestión deportiva, con la implicación directa del Ayuntamiento de Santa Lucía y su política deportiva municipal, y aquí no se puede ni por asomo hablar de oportunismo político, los frutos llegaron.
Pero cuándo no se siembra como es el caso de la U. D. Telde, no se recoge fruto alguno; el alcalde de Telde y su política deportiva, para quien quiera mencionarla de esa manera, hecha de forma efectista para el escaparate, solo nos ofrenda, a día de hoy, la más detestable de las demagogias, esa que llegó hasta la presencia en forma de promesa de que la U. D. Telde sin ambages de ningún tipo militaría en la 2ª división del fútbol nacional a día de hoy; sobra decir, que nos encontramos en la primera preferente regional, con falta de cobro a futbolistas y cuerpo técnico, lo cual, encima, puede hacer peligrar la continuidad de la siguiente temporada si no se asumen dichas responsabilidades. Y lo peor de todos, aparte de las dificultades para la siguiente temporada, es que el responsable municipal del área deportiva elegido por nuestro alcalde, no se enrojeció en manifestar en su día que esto era normal en cualquier club, y me pregunto ¿si la cuestión fuese al revés, le debiesen a su área de gestión el dinero, demostraría la misma falta de responsabilidad?; son las formas que han caracterizado el estilo de desgobierno de este infausto pacto PP-AFV-CIUCA: la mentira y el pufo.
Y es una vergüenza que una ciudad como Telde con sus cien mil habitantes no tenga a su equipo más representativo donde se merece, por culpa de un abandono a su suerte por parte de nuestro alcalde y de su, y se me hace imposible denominarla de este modo, política deportiva.
(*) Antonio Javier Medina Ramírez es miembro de la Comisión de Juventud y Urbanismo de Nueva Canarias-Nueva Gran Canaria en Telde
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